15 enero 2013

HASTA LA PRÓXIMA

Nuestra primera navidad. Por fin, aquí estamos. Diverzaje comienza, despacito, como un tren pequeño subiendo una montaña, pero con caminar fuerte, seguro. La prueba de este inicio, nuestros primeros niños.Nuestras primeras sonrisas y satisfacciones. Es difícil, expresar con palabras, tanta emoción. Siento por dentro, una llama que crece y crece, al mismo ritmo que las caras de los niños estrenando la coctelera de juegos. Recuerdo sus sonrojadas mejillas mientras caminábamos por Madrid en las dos salidas navideñas. Sus ojos atónitos, con toda su atención puesta en el escenario, mientras el hombre de hojalata, del Mago de Oz brillaba como si, en sus cabezas toda imaginación, fuera un ser extraordinario. Unos días después de Reyes, tomamos nuestro primer roscón. Todos los que habían compartido con nosotros estas primeras salidas, estaban allí. Mis primeros niños, que a mí me parecían una multitud. Cada uno de ellos, compartía su juguete preferido y sus bocas, impregnadas de chocolate y azúcar, saboreaban cada bocado, contagiándonos de toda su vitalidad. En un momento de la tarde, me retiré a una esquina y observé sus caras, su expresión corporal, verbal mientras se divertían con la coctelera de juegos y me sentí única, privilegiada, porque tenía la oportunidad de vivir un momento como aquel, por sentir la algarabía sana, llena de esperanza que se respiraba en el ambiente. Allí, rodeada de 15 "personitas" de 4, 5 y 6 años, rememoré uno de los libros que me han acompañado desde que mi padre me lo regaló siendo una adolescente, El principito de Antoine de Saint-Exupéry. Hay tantas frases maravillosas, citas que esconden mucho más que un pensamiento infantil. Y vi reflejado en cada expresión, aquel niño eterno del cuento. Eran mis principitos y principitas, únicos e irreemplazables. Tenía un tesoro, tan solo tenía que escucharlos y aprender de su espontaneidad, de su inocencia y de su ternura. Me voy a permitir, tomar una de estas frases del libro como propias y espero releerlas con cierta frecuencia para no olvidar por qué y para quién nació Diverzaje: “Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.” Se acabó la tarde y con ella, también finalizó la Navidad y con una gran sonrisa infantil, me despedí de todos ellos.....HASTA LA PRÓXIMA....... Ellos nunca imaginarán cuánto agradecimiento y ternura englobaba esa despedida. Consiguieron más que cientos de libros de autoayuda, más que mil horas de masajes relajantes. Consiguieron llenar mi vida de esperanza.

2 comentarios:

Oski dijo...

Te va a ir muy bien, porque tiene pasión y ganas y contagias esa pasión. Disfrutas con los niños y ellos disfrutan contigo.

Un abrazo grande, me alegro que esto esté saliendo adelante.

diverzaje dijo...

gracias Oscar. ¡Qué ilusión, tenerte aquí! besazos